Durante muchos años se pensaba que los pueblos prehispánicos solo tenían como bebida alcohólica el pulque.

Xochitécatl

 

En el sitio ceremonial de Xochitécatl ubicado en Tlaxcala, se encontraron vestigios de casas habitación, eso permitió conocer los oficios a los que se dedicaban sus habitantes, y en algunas de esas casas encontraron evidencias relacionadas con el mezcal, tales como los hornos que se utilizaron para quemar la piña del maguey. Es verdad que habían encontrado en otros sitios hornos donde se cocía cerámica, pero estos eran distintos, ya que había en ellos manchas y escurrimientos que hacían suponer la quema de algún material orgánico.

Al hacer los análisis químicos correspondientes, se detectó que tal material orgánico no era otra cosa que piña de maguey quemada, y la cerámica encontrada dentro de esos hornos eran ollas de grandes dimensiones que eran parte de los destiladores.

Para darle veracidad a su investigación, los arqueólogos se dieron a la tarea de buscar a los maestros mezcaleros que viven en comunidades apartadas de las zonas urbanas, para conocer de primera mano sus métodos de destilación.

Por ejemplo, los huicholes, ni siquiera utilizan ollas de barro, a ellos les basta convertir las cortezas de árboles en alambiques a través de anillos que cubren con lodo. En Nayarit se produce mezcal a la orilla de un río, y es considerada aún una bebida ritual a la que no todos tienen acceso. Es muy probable que el destilado que se hacía en Tlaxcala fuera para la élite, y no para el pueblo, por eso el carácter ritual que acompaña a esta bebida hasta la actualidad.

 

Leave a Reply